“Quiero automatizar mi negocio con IA” es la frase que más escucho, y casi nunca viene con un
orden claro de por dónde empezar. Con más de 4.2 millones de micro, pequeñas y medianas empresas en
México generando 7 de cada 10 empleos (Merca2.0, con base en
cifras del IMSS), la pregunta de “por dónde empiezo” le importa a mucha gente, no solo a quien ya
sabe de tecnología. Esto es el orden que me ha funcionado en los proyectos reales que he construido.
El error más común: automatizar lo que se ve, no lo que duele
Es tentador empezar por lo más visible — una app bonita, un chatbot — en vez de lo que realmente
está costando tiempo o dinero todos los días. Antes de automatizar nada, pregúntate: ¿qué tarea
repito todos los días que me quita tiempo de vender o atender clientes? Esa es la que va primero,
sin importar qué tan “básica” se vea.
El orden que uso, de menor a mayor esfuerzo
1. Registrar lo que ya pasa, antes de automatizar lo que falta. Antes de construir nada para
TVCA, un agente de solo lectura simplemente revisó el estado real del inventario — y encontró que
0% del catálogo tenía conteo físico capturado todavía. No tenía caso automatizar alertas de stock
bajo sobre datos que no existían. El caso completo aquí.
2. Quitar el paso que más fricción le causa al cliente, no a ti. Con el formulario de la Feria
de Productores, el cambio que más importó no fue una funcionalidad avanzada — fue quitar el
requisito de crear cuenta para contestar. Por qué esa decisión importó más que la tecnología.
3. Vigilar antes de decidir. Un agente de solo lectura que te avisa todos los días si algo salió
mal (un pedido atorado, un servidor caído) cuesta mucho menos construir que un sistema que decide
por ti — y te da los datos que necesitas para saber qué automatizar después. Cómo funcionan los
míos.
4. Hasta el final, lo que el cliente usa directamente. Un catálogo, un CRM, una app — esto va
al final porque es lo más caro de equivocar. Construirlo después de los tres pasos anteriores
significa que ya sabes qué necesita de verdad, no lo que imaginaste que necesitaba.
Lo que este orden evita
Evita el escenario más común: gastar tiempo (o dinero) construyendo algo avanzado sobre un proceso
que ni siquiera estaba funcionando bien manualmente. Automatizar un desastre solo te da un desastre
más rápido.
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